Río De Janeiro

riodejaneiroBrasil tiene un sin fin de maravillas que regalar al mundo, quizá la más conocida es una ciudad llamada Río de Janeiro. Esta ciudad tiene la particularidad de ser tan bella como peligrosa una salida puede regalarte emociones desbordantes, aunque no siempre las que preferirías recordar. Pero no hay porque ser tan dramáticos, basta con tomar ciertas precauciones que faciliten tu estadía en este paraíso sudamericano.

En la Aduana. Nada complicado, un ligero control de nuestras cosas es parte de la rutina y no es a todo el mundo, sólo ciertas personas elegidas al azar. No hay que olvidar declarar los equipos tecnológicos que superen los 500 dólares o 400 euros.
Documentación. Es necesario cargar siempre el pasaporte en regla, a menos que se sea un visitante proveniente de un país del Mercosur. Visitantes de Canadá, Estados  Unidos y Australia deben portar un visado de reciprocidad.
Estadía. Una vez instalados las ganas de conocer la ciudad lo embargará por completo, pues bien, recuerde que no es necesario mostrar mucho las cámaras fotográficas o algún otro dispositivo tecnológico hasta que su visita lo requiera. No olvide que nadie está libre de un hurto al paso. Lo mejor es movilizarse en grupos y con un guía de ser necesario.
Comida. Como zona turística, los restaurantes brasileños hacen un recargo a los servicios y las propinas no están mal vistas.
Compras. A diferencia de otras ciudades grandes del mundo, donde el uso de las tarjetas de crédito es muy corriente, en Río se utiliza más el efectivo así que es necesario contar con un poco si se pretende visitar las calles.
Salud. A pesar de ser una metrópoli desarrollada, su característica tropical la hace propensa a algunas enfermedades como el dengue, preferible beber de agua embotellada para evitar estos contratiempos.

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